Recuerdo el día en que conocí a una amiga. Cuando empezamos a conocernos fue un poco difícil porque ninguno de los dos se soportaba mucho porque ambos teníamos nuestro carácter pero teníamos que compartir porque estábamos en un “trabajo” (entre muchas comillas) en común. En realidad nunca fue trabajo, era como ayuda para el colegio y unas actividades que se les ocurre andar haciendo.
Finalmente, luego de una larga historia y muchas horas juntos, terminamos siendo amigos. A ella siempre le decía ‘tenemos que juntarnos un día!’ (ese día por lo general no llegaba aunque, un par de veces, sí nos juntamos). Promesa sin cumplir #1
Con mis amigos que no son muchos pero son los mejores (aunque suene cliché) siempre nos juntamos en cualquier lado o en casa de alguien que la ponga (en un principio solía hacerlo yo pero ya no tanto). Para vacaciones, como es de costumbre, se organizan esos viajes a varias partes a lo largo de Chile solamente (porque el presupuesto no está para mandarse a cambiar a otro lado) y en una ocasión me dijeron ‘vamos a Viña, organicemos un grupo piola y nos vamos una semana, yo pongo el depa’, como era de esperarse, me animé (porque prendo con agua). Días mas tarde, por un sinnúmero de problemas sin sentido, no pude ir y deje casi todo armado, de manera que los demás que habían confirmado, se fueron a Viña. Promesa sin cumplir #2
No sé bien cómo terminar esto pero…
Promesa sin cumplir sin# (la más importante)
pd: Me comprometo a seguir tratando de ser feliz
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