La vida es larga, tiene un sinfín de situaciones y emociones, entre las cuales están las relaciones con los demás y, aun más importante, con personas del sexo opuesto.
Desde que venimos al mundo, incluso antes, estamos inmersos en escenarios en los cuales interactuamos, si es que se puede llamar interacción a las relaciones siendo tan pequeños sin conciencia, con mujeres, en el caso de los hombres, y con hombres, en el caso de las mujeres.
Posteriormente, empezamos a desarrollar algunas formas de comunicación con nuestros padres, familiares y, además, empezamos a desarrollar nuestros primeros lazos de familiaridad y amistad, fomentados y casi forzados por nuestros papás, ya sea invitando a mucha gente a tus cumpleaños, o haciendo visitas a sujetos, hasta el momento, desconocidos (los cuales, años más tarde, serán los mismos que te dirán: “Si está tan grande y tan lindo/a, igual a su papá/mamá)
Luego, vamos al colegio, donde empieza un ciclo vertiginoso que termina, por lo general, unos 18 años después. Durante este largo proceso, vamos conociendo a muchas personas con los cuales nos vemos relacionándonos y separando en grupos con los que tienen intereses similares (excepto aquellos que están donde caliente el sol y se creen amigos de todos).
En resumidas cuentas, así sigue nuestro proceso de convivencia y coexistencia social. Sin embargo, llega un momento casi inesperado, en el cual ya no sólo se está frente a relaciones de amistad, sino que un sentimiento nuevo empieza a cobijarse en lo más profundo de tu ser, pero que se refleja hasta en lo más externo de tu cuerpo, de modo que, sin quererlo, todos perciben esto de alguna u otra manera. No entiendo bien cómo se llama esa sensación, porque decir amor es un tanto poético y más lírico que real, pero es un sentimiento de cariño tal que hasta los defectos, o hasta los más mínimos detalles de la otra persona, son aceptados y hasta valorados.
Reconozco que a este tema soy bastante esquivo e intento, de cierta manera, evitarlo o disminuirlo, sin embargo, según los entendidos, hay momentos en los cuales se hace imposible escapar de este sentimiento y no queda más que aceptarlo y dejarse llevar.
Actualmente no estoy enamorado y creo que mi interés en alguien ha dejado de estar activo hace muuuucho tiempo, pero de todas maneras, la vida, más que enseñarme qué es, me ha enseñado qué es sentir cuando las cosas no son como debieran ser.
Mis más sinceros y buenos deseos para todos aquellos que están con quien aman, palabra que aún sigo sin comprender pero que todos usan, ahora más que antes, y en especial a quienes viven felices junto a la persona que quieren estar.
