
La música, aparte de ser un intensificador de las emociones, sirve muchas veces para evadir los problemas, evitar escuchar las peleas de los demás e incluso para enajenarse del mundo y no escuchar estímulos ajenos o ruidos indeseables que perturben un estado de catarsis mental. Algunos le han otorgado la calidad de placebo, otros de panacea, sin embargo, hay sólo una cosa clara; nadie tiene la verdad absoluta acerca de esta droga basada en sonidos e ideas.
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