Como tenía que cortarme el pelo, hasta soñé con eso.
Llegaba a una peluquería –cosa que en la vida real no hice- y me ponía a esperar afuera porque estaba llena. En eso, sale uno de los peluqueros y me pregunta dónde me cortaba antes, le dije que me lo cortaba solo pero esta vez quería que me lo arreglaran porque estaba muy dañado. Me reta y dice que tiene que verlo de cerca para ver cuán dañado está; cuando toma proximidad con mi cuello, saca su lengua y me hace una especie de ‘chupón’. Me alejo, le digo: “¿Qué te pasa, fleto conchetumare?” y le pego, hasta que llegó mi viejo y me despertó porque eran las 11 am.
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