viernes, 21 de enero de 2011

El día que empecé a odiar las fechas

De hoy en adelante, pasarán a ser, única y exclusivamente, para tener una idea de la duración de algo o en el momento en que se tiene que hacer, para nada más.
Todo partió a raíz de una conversación que tuve con uno de mis mejores amigos, el que en un momento me dijo: “(…) no quiero más 14 de febrero ni 2 de abril”, y yo, el muy huea, le pregunté por qué el ‘2 de abril’; es mi cumpleaños, respondió. Me sentí pésimo. Él es una de las pocas personas a las que les tengo tanta confianza y con quien puedo hablar de lo que sea, porque sé que es fiel. Sin embargo, como soy malo para recordar fechas –es verdad, soy malísimo- me mandé ese pastelazo. Sé que sintió como si no me preocupara de él y de sus cosas importantes, pero no es eso, creo que con todo lo que hemos pasado juntos –que no es poco- le he demostrado que lo quiero, y harto.
Bueno, a raíz de esto decidí obviar el significado de todas las fechas y tenerlas solamente como referencias. Por lo general, el mismo día del cumpleaños de una persona me entero que lo está, de una u otra manera, y alcanzo a saludarlo –sé que para muchos tiene un valor especial; para mí, es sólo un motivo de celebración y reunión, no representa fielmente el paso del tiempo-.
Pd: Hay cumpleaños de los que me acuerdo –no sé por qué algunos sí y otros no, porque no tiene relación con la importancia de la persona- y hasta saludo apenas marcan las 00.00 en el reloj. Así es, las paradojas de la vida.

jueves, 6 de enero de 2011

Sueño #2

Como tenía que cortarme el pelo, hasta soñé con eso.
Llegaba a una peluquería –cosa que en la vida real no hice- y me ponía a esperar afuera porque estaba llena. En eso, sale uno de los peluqueros y me pregunta dónde me cortaba antes, le dije que me lo cortaba solo pero esta vez quería que me lo arreglaran porque estaba muy dañado. Me reta y dice que tiene que verlo de cerca para ver cuán dañado está; cuando toma proximidad con mi cuello, saca su lengua y me hace una especie de ‘chupón’. Me alejo, le digo: “¿Qué te pasa, fleto conchetumare?” y le pego, hasta que llegó mi viejo y me despertó porque eran las 11 am.

Sueño #1

Llegaba a un carrete en la casa de alguien –nunca supe de quién era-, empiezo a saludar a toda la gente y, entre ellos, estaba una pareja que ha durado mínimo 3 años; los saludo y me voy a conversar con otras personas al patio. En un momento, llega la mujer de la pareja, me toma de la mano, nos vamos al living y me manda un beso enorme. Me dice “Te quiero” al oído y vuelve a sentarse al lado de su pololo.

Lo más increíble de este sueño es que una vez pasó algo muy parecido, solamente que esta vez no fue real y las personas ambientales eran distintas.

pd: De los protagonistas de “Rencillas pasadas” (http://bit.ly/bEj5Z1) y “Una caja de recuerdos” (http://bit.ly/91I5Rm)

Un sabor distinto

Quería viajar a Santiago a las 2, pero mi viejo, como siempre, me atrasó, así es que tomé bus a las 3.15.
Llegué a la Región Metropolitana a eso de las 4.30, tenía hambre. Me bajé en U. de Chile para ir al departamento, en la misma estación por donde se sale al Paseo Ahumada. Me dieron ganas de pasar al McDonald’s –como buen espécimen insertado en el sistema-, pero andaba con bolso, era un poco complicado pasar a comprar, sumergido en ese mar de gente que suele a ver en el centro.
Me fui al departamento a dejar las cosas, pero ya me había tentado con la idea de comer Mc; nunca había probado la hamburguesa Tejana, se ve tentadora la imagen de la carne con tocino. Dejo las cosas en la pieza y emprendo rumbo a la Alameda.
En eso estaba –ya había avanzado dos cuadras, quedaba sólo una- cuando me detengo en un local que siempre había visto pero nunca le había prestado atención –a la horita que caché, cuando ya estaba en exámenes y me quedaba poco tiempo en la gran ciudad-. Me detuve a mirar un letrero hecho en un pizarrón y escrito con plumón permanente negro que decía: “2 italianos + jugo x $1300”. Pienso unos 10 segundos y lo decido: Entré.
Estaba vacío, pero sabía que se podía entrar porque afuera, en un colgante de publiguías en la puerta decía “abierto”; me senté a esperar con el celular. En eso estaba cuando alguien se acerca y me dice: “Buenas tardes, ¿Qué desea?”… Me enamoré; era una mujer de 1.70 aprox., delgada, pelo castaño, etc., como pueden haber muchas en todos lados, pero tenía algo especial, eso a que le suelen llamar “ángel” delicado pero medio punketa, era adorable –si fuese medio esotérico, diría que tenía un aura celeste (ni idea qué significa ese color)- y tenía el pelo tomado de tal manera que se la hacía una especie de mohicano, sin la necesidad de haberme rapado a los costados… Era filete.
Bueno, lo que pasó durante un rato tiene poca importancia –quizás como todo lo demás que he dicho, pero contar cómo me comí los hot-dogs tiene menos emoción aún-.
Terminé, tenía que pagar e irme a estudiar para el examen que tenía dos días después –si mal no recuerdo, era de Penal-. El problema, ella estaba en la caja y, extrañamente, me dio un poco de nervios tener que hablar con ella de nuevo –aunque ni siquiera era conversar, sino que había que intercambiar un par de palabras, las justas y necesarias-.
Llego con toda la prestancia posible –la que no era mucha en ese momento- y le paso la plata. Sin embargo, surgió un inconveniente que no se me había ocurrido: Pagué con $10000 y tenían sólo billetes chicos, de modo que, si me los daban a mí, quedaban sin sencillo. Tuvo que mandar a otra vendedora a cambiar dinero. Nos quedamos conversando y la mina es encantadora; la primera impresión calzaba a la perfección con su personalidad. Hablamos como 10 minutos, mientras mi vuelto llegaba. Fue la raja la conversación.
Era momento de irme, los $8700 habían llegado a mi poder: “Gracias, que estí bien, espero que nos volvamos a ver pronto”, le dije; esbozó una sonrisa y respondió: “Ojalá, sería bueno, y vuelve cuando quieras. Cuídate”. En una de esas, fue una respuesta común, para todos los clientes, esperando que el local sea visitado pero, para mí, quizá con una ilusión forzada, no fue así.
Llegué al departamento con un sabor distinto al de los otros almuerzos –no precisamente a vienesa, tomate, palta y mayo casera-, tenía un dejo de algo que podría asemejarse a la alegría.
Días más tarde se me ocurrió algo que en ese momento no tuve presente: Pedirle el teléfono. Aquí estoy, en Rancagua, sin su número y sin poder ir a comerme un par de completos por 3 dólares.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Sin pensarlo, todo

¿Qué serías capaz de dar por lo que alguna vez tuvimos?

lunes, 13 de diciembre de 2010

Un sentimiento

Qué extraño que me extrañes, si, extrañamente, somos dos extraños

jueves, 25 de noviembre de 2010

Si mi cabeza explota y vuelan los sesos por todos lados, no traten de juntarlos y pegarlos; no les van a servir ni de adorno

domingo, 31 de octubre de 2010

Rencillas pasadas

Hoy, a raíz de algo tan simple como lo es un partido de fútbol, me di cuenta que las cosas pueden quedar en el pasado más rápido de lo que uno cree –o quizás, simplemente, él es weón-.

Nuestro equipo jugaba de rojo y yo, bien pavamente, llevé camiseta amarilla. En eso estaba cuando llega un sujeto con las iniciales SISM y me dijo: “Tengo otra camiseta roja, ¿La quieres?”. A simple vista nada tiene de malo, pero lo que pasa es que su polola –con la que aún sigue- le fue infiel conmigo 2 veces y él supo.

Me causó extrañeza por decirlo menos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Se le agradecería, Sr. Piñera

sábado, 2 de octubre de 2010

Perpetuación

Fecha: Marzo 2003
Edad: 12 años

Un viaje a Argentina ameritó que tuviera que hacer una cola enorme en una oficina llena con camaritas, cosas para huellas dactilares, viejas detrás de un mesón, etc. La idea era buena, se supone que al tener uno se está identificado de por vida, pero, por suerte, no es así; para beneficio de muchos, se puede cambiar.
En ese tiempo, mi vida giraba en torno a tazos, Los Caballeros del Zodiaco y, sobre todo, alrededor de los Super Campeones (Capitán Tsubasa), dato no menor, ya que yo me creía Oliver Atom, quien, como característica principal, aparte de su tiro con chanfle y de correr casi un capítulo entero para llegar de un lado al otro de la cancha, tenía su pelo parado, como bueno chino, japonés, coreano -no sé, para mí, son todos exactamente iguales-. A raíz de esta "admiración" por los personajes de esta seria, en especial del antes mencionado, no encontré nada mejor que pararme el pelo para ir a plasmar mi "parecido" con aquel futbolista en una foto que tendría una vital importancia de ahí en adelante; mi Cédula de Identidad.
En el futuro próximo a ese hecho no hubo grandes inconvenientes, ya que los verdaderos se produjeron ya en 4º medio, al momento de ir a dar la PSU y tener que dejarlo en una mesa, junto a muchos otros, expuestos a la vista de cualquiera que fuese a buscar el suyo.
Posteriormente, entré a la universidad, donde apareció algo que le vendría a hacer la malévola compañía al carnet; la Credencial de la Universidad. ¿Cuál de los dos más feos? Sin dudar, el carnet de Oliver.
7 años después, quienes han visto la cédula, han denominado sutilmente a ese sujeto como "Cizarro", "niño pobre", "cunetero", "drogadicto", entre otros... deben decirlo por su aspecto, ¿Quién sabe?
Por fin, es momento de dar paso a una nueva era, la del nuevo carnet de este humilde servidor de la vida. No más vergüenzas al exhibirlo en una discoteque, al mostrarlo para comprar cigarros -que a todo esto, siempre me dicen: "Es Ud. de verdad?"- y cosas por el estilo. Además, la firma hecha para el 2003 fue una similitud con la de mi papá; actualmente está también se ha ido modificando -por suerte- y tomará un tenor más artístico, no tan lineal como la anterior.
Ya sabía que este momento iba a llegar, pero se veía tan lejano; sin embargo, aquí está, por fin.
El 10 de Octubre se vendrá la venganza contra los descriteriados que no me advirtieron ese 5 de Marzo que, en caso de hacer todo como lo estaba llevando a cabo, cuando grande sería muy jocoso.
Para nadie es fácil salir bien en un carnet pero hay fotos y fotos; esta es una de aquellas que caben en una categoría especial, no sé si más alta o más baja, sólo sé que está en una selección aislada, con muchos otros que han hecho de su cédula de identidad objeto de burlas.

pd: No me afecta que se rían de mi foto, sólo que necesito urgente cambiarlo porque es realmente poco serio.

sábado, 25 de septiembre de 2010

sábado, 11 de septiembre de 2010

Una caja de recuerdos

Viernes 10 de septiembre, un mes exacto antes de mi cumpleaños, más allá de eso, nada importante.

Como nunca, confirmé pasaje para viajar a mi querida casa con anticipación, cosa que, en sí, no debería revestir el carácter de peculiar. Sin embargo, las cosas no siempre son tan simples como se ven; es más, casi nunca lo son.

Llego al terminal con mi mochila cargada de innecesariedades, códigos, lápices y destacadotes por millones, a lo nena, camino rumbo al andén cuando de pronto, a lo lejos, diviso a alguien pero, en principio, no creí que fuese ella, aunque sí, lo era. No me vió, estaba lejos, nada salía de lo normal –si es que a algo se le puede llamar “normal”- pero suelen ocurrir ciertas cosas que te hacen pensar en momentos ya olvidados, o dejados a la fuerza en el abandono.

Aparece en el anden 12 un bus que dice: “Rancagua, 20.40”; es el mío. Caminando a dejar el bolso en eso que te lo guardar –el que también estaba bastante cargado con ropa, sobre todo, sucia- me topo frente a frente con esa mujer, a la cual había distinguido tan pronto llegué al terminal. Nos miramos –sus ojos verdes y su pelo rubio siempre fueron uno de sus rasgos característicos, aparte de ser, como persona, espectacular- sonrió como siempre lo hacía cuando nos juntábamos en los recreos, escondidos para que no nos viera el director del colegio, y me dio un beso en la mejilla, de esos que duelen harto. Ah, a todo esto, reconozco que ella fue una de las pocas personas que me han gustado tanto, y de verdad. Otro dato importante es que, en esta ocasión, viajaba con mi mamá, de modo que compramos juntos los asientos; mas como si algo lo hubiese querido –le doy un poco de color-, miro hacia el asiento de mi derecha –porque quedé en el pasillo- y a quién veo; a ella –a esta altura las coincidencias me superaban- así que, como era de suponer, converso con ella –todo estaba oscuro y silencioso en el bus, de manera que tuvimos que hacerlo a través de mi celular, escribiéndonos mensajes y pasándonoslo para leer/responder-.

Después de un rato ya bastante largo, dejamos de conversar porque empecé a percibir que algo raro pasaba en nuestra conversación, no supe qué fue en realidad. Finalmente, ella me escribe: “para el recuerdo, un barquito…”, hecho con el boleto del bus, y en ese momento recordé que tengo también otro barco que ella me hizo en un carrete de antaño que decía “tqm”, el cual está en una caja con una nota que me escribió tránsfugamente cuando salí de 4º porque su pololo le tenía prohibido acercarse a mí –razones de sobra tenía el hombre ese- y el dibujo de un planeta en el cual “vivíamos”, llamado simplemente “X”, el cual estaba acompañado de una simbología que ambos entendemos.

No sé qué pasó por mi cabeza en ese momento y tampoco sé qué está pasando en ese instante, sin embargo, de algo estoy seguro: encontrarme con ella ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en harto tiempo.

No sé cuándo más nos volveremos a ver, quizás nunca más, pero prefiero ser iluso e imaginarme que nuevamente nos encontraremos –día que esperaré como un cabro chico-.

Al llegar a mi casa, dejé el barco en la misma caja donde estaba el otro, la nota y el dibujo, pero, al ponerlo ahí, me llevé una sorpresa: en el barco/pasaje está su nombre completo, por el simple hecho de haberlo comprado con descuento estudiante.

Ya, a esta hora (23.45), sigo buscando razón a todas esas coincidencias bastante poco domésticas, pero sigo sin hallarla.

Algo concluyo de esto: si pienso mucho en ella últimamente, no preguntaré el porqué de ello, las razones están claras.

Dedicada a ti, que quizás nunca lo leerás, FIOD.

viernes, 20 de agosto de 2010

Empiezo sin entender. Termino de igual manera

La vida es larga, tiene un sinfín de situaciones y emociones, entre las cuales están las relaciones con los demás y, aun más importante, con personas del sexo opuesto.
Desde que venimos al mundo, incluso antes, estamos inmersos en escenarios en los cuales interactuamos, si es que se puede llamar interacción a las relaciones siendo tan pequeños sin conciencia, con mujeres, en el caso de los hombres, y con hombres, en el caso de las mujeres.
Posteriormente, empezamos a desarrollar algunas formas de comunicación con nuestros padres, familiares y, además, empezamos a desarrollar nuestros primeros lazos de familiaridad y amistad, fomentados y casi forzados por nuestros papás, ya sea invitando a mucha gente a tus cumpleaños, o haciendo visitas a sujetos, hasta el momento, desconocidos (los cuales, años más tarde, serán los mismos que te dirán: “Si está tan grande y tan lindo/a, igual a su papá/mamá)
Luego, vamos al colegio, donde empieza un ciclo vertiginoso que termina, por lo general, unos 18 años después. Durante este largo proceso, vamos conociendo a muchas personas con los cuales nos vemos relacionándonos y separando en grupos con los que tienen intereses similares (excepto aquellos que están donde caliente el sol y se creen amigos de todos).
En resumidas cuentas, así sigue nuestro proceso de convivencia y coexistencia social. Sin embargo, llega un momento casi inesperado, en el cual ya no sólo se está frente a relaciones de amistad, sino que un sentimiento nuevo empieza a cobijarse en lo más profundo de tu ser, pero que se refleja hasta en lo más externo de tu cuerpo, de modo que, sin quererlo, todos perciben esto de alguna u otra manera. No entiendo bien cómo se llama esa sensación, porque decir amor es un tanto poético y más lírico que real, pero es un sentimiento de cariño tal que hasta los defectos, o hasta los más mínimos detalles de la otra persona, son aceptados y hasta valorados.
Reconozco que a este tema soy bastante esquivo e intento, de cierta manera, evitarlo o disminuirlo, sin embargo, según los entendidos, hay momentos en los cuales se hace imposible escapar de este sentimiento y no queda más que aceptarlo y dejarse llevar.
Actualmente no estoy enamorado y creo que mi interés en alguien ha dejado de estar activo hace muuuucho tiempo, pero de todas maneras, la vida, más que enseñarme qué es, me ha enseñado qué es sentir cuando las cosas no son como debieran ser.
Mis más sinceros y buenos deseos para todos aquellos que están con quien aman, palabra que aún sigo sin comprender pero que todos usan, ahora más que antes, y en especial a quienes viven felices junto a la persona que quieren estar.

domingo, 1 de agosto de 2010

Escuchar para evadir


La música, aparte de ser un intensificador de las emociones, sirve muchas veces para evadir los problemas, evitar escuchar las peleas de los demás e incluso para enajenarse del mundo y no escuchar estímulos ajenos o ruidos indeseables que perturben un estado de catarsis mental. Algunos le han otorgado la calidad de placebo, otros de panacea, sin embargo, hay sólo una cosa clara; nadie tiene la verdad absoluta acerca de esta droga basada en sonidos e ideas.

viernes, 25 de junio de 2010

#11

La vida ha dado muchas vueltas. De hecho, me mareé.

sábado, 5 de junio de 2010

Diamond Eyes


El nuevo disco de Deftones, aquel gran grupo de California, tiene ese algo que hace que uno pueda escucharlo una y otra vez sin aburrirse. Si bien este grupo es comúnmente definido como Nü Metal, en sus principios tenía un toque propio que sonaba como un poco de rap (no el rap negro por excelencia). En esta última producción dejaron de lado esto y se encaminaron más al aggro, incorporando varios gritos más y un riff más fuerte que da un ambiente más oscuro a la canción. La voz de Chino Moreno no tiene comparación y es, por lejos, una de las mejores que han habido en las últimas décadas en este tipo de música (sin embargo Jonathan Davis será por muchos años una de las voces más influyentes de este género)
Diamond Eyes es un álbum totalmente recomendable y el que quiera tener una hora de sonidos violentos sin dejar de lado la sutileza característica del vocalista de este grupo, encontrará su mezcla perfecta aquí.
Son pocas las palabras para describirlo y sólo me queda recomendarlo

Listado de Canciones:

  1. "Diamond Eyes"
  2. "Royal"
  3. "CMND/CTRL"
  4. "You've Seen the Butcher"
  5. "Beauty School"
  6. "Prince"
  7. "Rocket Skates"
  8. "Sextape"
  9. "Risk"
  10. "976–EVIL"
  11. "This Place Is Death"

sábado, 15 de mayo de 2010

Amor en 100 centímetros


Cuando necesito viajar distancias más o menos largas en Stgo., prefiero no tomar micro e irme en ‘tren’ sub-terra, lugar en el que un sinnúmero de veces he visto parejas tanto en los pasillos como en los andenes, besándose, abrazándome e incluso algunos haciéndose bastante cariño (¿Se entiende?). Siempre he tenido la duda de por qué se ponen ahí, les gustará dar besos mientras sienten ese olor a cuerpo después de una larga jornada de trabajo, sentir ese calor viciado, casi irrespirable porque es tibio y llega a obstruir… no sé, la cosa es que, al parecer, les gusta porque lo hacen muy a menudo. Una vez llegué a pensar que se ponían a esperar que cambiara la tarifa pero no, porque lo hacen en el andén, por ende, ya pagaron. No entiendo, de verdad que no entiendo, creo que ya tenemos bastante con estar apretados, el olor asqueroso y el calor encerrado, como para que vengan personas a calentar más el ambiente y que hagan esos ruidos molestos (porque no se dan besos piolas, le buscan hasta la comida al otro, le limpian las muelas del juicio, etc).

En definitiva, lo que quiero decir es que se busquen un motel (en todos lados hay y los precios baratos bordean los $7000), si quieren tragarse a su mina, háganlo, nadie se los prohíbe, pero háganlo donde nadie los vea y donde nadie los escuche, porque es muy desagradable.

Hagan lo que quieran con su mina pero NO EN EL METRO por favor

viernes, 7 de mayo de 2010

El presente-futuro de Chile

El martes puse el televisor a eso de las 12, mientras desayunaba antes de irme a la U (sí sé, es tarde, pero tenía que aprovechar que entraba a las 2) pero, para mi desgracia encontré programas como SQP, MQH, entre otras bazofias. No entiendo cómo algunas (muchas) personas ven eso, lo único que hacen es lucrar con el sufrimiento ajeno (montaje, tongo o realidad, ahí depende) y mostrar dramas semanas, semanas y semanas. Sé que no son programas de política, ciencia ni nada por el estilo pero tampoco tienen que ser tan mediocres y dar cosas como ‘Arenita (a quién le importa más que a su mamá, si es que), Raquel Calderón, Angie Alvarado (que ridícula), etc. Me da cierta repulsión verlos y ver cómo algunas ganan plata increíblemente sólo con ventilar sus problemas y ‘depresiones’ en la tele. Es fácil ganar plata así, de hecho yo también lo haría pero creo tener dignidad y no he llegado a tal extremo. Uno se saca la cresta estudiando para ser alguien y ellos? Lloran!. No es ser envidioso, resentido ni nada parecido, es sólo ser un poquiito inteligente (no les pido que sean como Einstein ni Aristóteles), es sólo UN POCO.
Voy a resumir esto en pocas palabras: Llorones de televisión, de dan pena y vergüenza (asco también). Este va a ser el futuro de Chile porque muchas veces las mujeres que cuidan a los niños se ponen a ver esos programas y ellos, por ende, se quedan viéndolos con ellas.

pd1: Tuve que poner Futurama que no es santo de mi devoción, prefiero Los Simpsons
pd2: Si tuviera cable sería mucho mejor pero lástima, así es la programación chilena y por eso estamos como estamos… cagados.

Canciones destrozadas

Últimamente un gran número de comerciales han sido hechos cambiándoles la letra a canciones conocidas (y reconocibles) de manera que, al escucharlas, se te queden pegadas (aunque si te echas ‘Agorex’ o ‘La Gotita’ quedas igual de pegado y es, por poco, menos desagradable) y andas todo el día con la tonterita en la mente inconscientemente, porque a nadie le gusta andar cantando cosas como ‘Y ahí está Cruz Verde, para entregarte lo mejor mujer…’ en todas partes.

Si alguna vez algún publicista (lo dudo) o alguien que tenga relación con tiendas, supermercados, etc. lee esto, recomienden NO hacer anuncios así porque, por lo menos a mí, me apestan, son un poco harto insoportables y a decir verdad, son como los pacos, te salen en todos lados y a cada rato (menos cuando uno los necesita).

De nuevo les ‘solicito’ que dejen de hacerlo, por el bien de muchos.

De antemano,

¡Muchas gracias y NO MATEN LA MÚSICA!

pd: Más encima después no puedo ni escuchar las canciones originales porque me acuerdo al toque del comercial y de la letra cambiada